El presidente Kast comenzó su administración con una intensa agenda política y legislativa, en concordancia con lo que ha optado por llamar “gobierno de emergencia”. Entre esta batería de medidas se encuentra un “Plan de Reconstrucción Nacional” que incluye un recorte presupuestario del 3% en todos los ministerios, el retiro de numerosos decretos de protección medioambiental, limitaciones etarias a la gratuidad universitaria, énfasis en el cobro del CAE.

Hay que agregar a esto la disminución de impuestos al sector más enriquecido de la sociedad, la intención de una auditoría total sobre el Estado y el indulto a ex uniformados condenados por delitos durante las revueltas del 2019.

Inquieta el anuncio que ha realizado el Ejecutivo sobre la modificación del MEPCO que, en el contexto de la guerra en el Medio Oriente, traspasa el alza internacional de los combustibles al bolsillo de la población. De esta forma, la ciudadanía ve con estupor que, por un lado, se beneficia a los más ricos y, por el otro, se perjudica a la clase trabajadora.

A estas y otras medidas antipopulares se agregan los primeros pasos de una “batalla cultural” que la ultraderecha prometió no llevar a cabo durante los tiempos de campaña. Chile votó en la ONU una moción sobre el concepto de género, sólo apoyada por EE. UU., Pakistán y Congo y Chile se retiró de la declaración delgrupo de apoyo de las minorías sexuales en la OEA.

También constituye una alarma en términos valóricos, que el Ejecutivo haya enviado al Congreso un proyecto que pretende derogar la ley de la
despenalización del aborto en tres causales.

Al estilo Steve Bannon, el nuevo gobierno nos inunda día a día con un estilo comunicacional arrollador. AUCH+ le responde: “Ni un paso atrás, cien adelante”.

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